La Guía Nacional del Reino Unido para el Manejo de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (PID), actualizada en junio de 2011 por el Clinical Effectiveness Group de la British Association for Sexual Health and HIV (BASHH), ofrece recomendaciones sobre las mejores prácticas para el diagnóstico, tratamiento y prevención de la PID, centradas principalmente en mujeres adultas (de 16 años o más). Esta guía busca mejorar la efectividad del manejo de la PID, optimizando la atención en clínicas del Reino Unido y proporcionándola como modelo para otras entidades de salud.
¿Qué es la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (PID)?
La PID es una infección del tracto reproductivo superior femenino que generalmente comienza en el endocervix y puede afectar los órganos reproductivos internos como el útero, las trompas de Falopio, los ovarios y la cavidad peritoneal. La infección ascendente puede causar endometritis, salpingitis, parametritis, ooforitis y, en casos graves, un absceso tubo-ovárico.
Etiología:
La principal causa de PID es la infección ascendente, comúnmente debida a:
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Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis (responsables de una cuarta parte de los casos en el Reino Unido).
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Gardnerella vaginalis y otras bacterias anaerobias, como Prevotella, Atopobium y Leptotrichia, también juegan un papel importante.
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Mycoplasma genitalium, recientemente asociado con infecciones en el tracto genital superior.
Características Clínicas:
El diagnóstico de PID se considera cuando una mujer presenta síntomas clínicos compatibles, como:
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Dolor abdominal inferior bilateral.
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Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) profunda.
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Sangrado vaginal anormal (postcoital, intermenstrual o menorragia).
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Secreción vaginal o cervical purulenta.
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Sensibilidad abdominal baja y a la palpación bimanual en el examen ginecológico.
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Fiebre (temperatura superior a 38°C).
Diagnóstico:
El diagnóstico de PID puede ser complicado debido a la falta de sensibilidad y especificidad de los síntomas clínicos, aunque ciertos signos y pruebas ayudan a confirmar la condición:
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Pruebas de gonorrea y clamidia: Un resultado positivo en la parte inferior del tracto genital apoya el diagnóstico.
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Elevación de la velocidad de sedimentación de los eritrocitos (ESR) o proteína C reactiva: También apoya el diagnóstico, pero no son específicos.
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Presencia de células de pus en el endocérvix o la vagina: Esto tiene un alto valor predictivo negativo para PID (95%).
Tratamiento:
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Antibióticos: Se recomienda tratamiento empírico inmediato con antibióticos de amplio espectro para cubrir las posibles infecciones bacterianas. La dosis de Ceftriaxona se incrementó a 500 mg como parte de la actualización de la guía, debido a la menor sensibilidad de Neisseria gonorrhoeae a los cefalosporinas.
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Tratamiento para mujeres con VIH: Aunque las mujeres con VIH pueden experimentar síntomas más graves, no se requieren cambios en el tratamiento en comparación con las pacientes no infectadas por VIH.
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Uso del dispositivo intrauterino (DIU): Aunque el uso de un DIU puede aumentar el riesgo de PID, la evidencia sobre si debe retirarse durante el tratamiento de PID es limitada. En algunas situaciones, la remoción puede mejorar los resultados clínicos a corto plazo.
Complicaciones:
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Síndrome de Fitz-Hugh-Curtis: Causado por la inflamación de los tejidos alrededor del hígado, este síndrome se puede observar en algunas mujeres con PID y se caracteriza por dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen.
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Absceso tubo-ovárico: En algunos casos graves, la infección puede formar un absceso que requerirá intervención quirúrgica.
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Infertilidad y embarazo ectópico: PID no tratada o tratada de manera inadecuada puede aumentar el riesgo de infertilidad o de embarazo ectópico en el futuro.
Guía de manejo y recomendaciones:
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El manejo de PID debe ser integral e incluir la identificación y tratamiento de las causas subyacentes de la infección.
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Se recomienda realizar pruebas de diagnóstico adecuadas y ofrecer tratamiento antibiótico de amplio espectro para cubrir todas las posibles infecciones bacterianas.
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La educación en salud y las estrategias de prevención, como la promoción del uso de preservativos y la detección temprana de infecciones de transmisión sexual (ITS), son fundamentales para reducir la transmisión y prevenir futuras infecciones.
Conclusión:
La guía de manejo de PID del Reino Unido proporciona un enfoque actualizado y basado en la evidencia para la detección, tratamiento y prevención de esta afección. Aunque el tratamiento farmacológico es esencial, un enfoque multidisciplinario y la educación sobre la prevención son claves para mejorar los resultados a largo plazo en las mujeres afectadas.
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